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10 consejos para organizar espacio trabajo

consejos para organizar el espacio de trabajo

¿Tu mesa acaba llena de documentos a mitad de la jornada? ¿Pierdes tiempo buscando material o tienes la sensación de que el espacio disponible nunca es suficiente? Organizar el espacio de trabajo no consiste únicamente en mantener el escritorio limpio. También implica pensar cómo se distribuyen los muebles, dónde se almacena cada elemento y qué necesitamos tener realmente a nuestro alcance.

Tanto en una oficina como en un espacio de teletrabajo, una buena organización puede hacer que el entorno resulte más cómodo, práctico y agradable durante la jornada.

Desde Bunno Estudio hemos recopilado 10 consejos para aprovechar mejor el espacio y crear un entorno adaptado a las necesidades reales de cada puesto.

10 consejos para organizar el espacio de trabajo

Un espacio de trabajo bien organizado facilita que cada elemento tenga una función y una ubicación determinada. Esto evita acumular objetos innecesarios, permite aprovechar mejor los metros disponibles y ayuda a mantener una zona de trabajo más despejada. Pero organizar una oficina va más allá del orden visual.

La posición de la mesa, el almacenamiento, la iluminación, la circulación entre puestos o la elección de una silla adecuada también forman parte de la organización del espacio.

Por ello, antes de empezar a mover objetos conviene plantearse algunas preguntas: ¿qué utilizamos todos los días?, ¿qué podemos almacenar?, ¿necesitamos más superficie de trabajo?, ¿existen zonas que estamos desaprovechando? A partir de ahí podemos empezar a tomar decisiones.

1. Mantén sobre la mesa únicamente lo necesario

El escritorio es la principal superficie de trabajo y debería disponer de suficiente espacio libre para realizar las tareas habituales cómodamente.

Ordenador, teléfono, material de escritura y aquellos documentos que utilizas durante la jornada pueden permanecer accesibles. En cambio, carpetas, documentos antiguos, embalajes o material utilizado ocasionalmente deberían trasladarse a cajoneras, armarios o zonas de archivo.

Una buena regla consiste en preguntarse cuándo utilizaste por última vez cada objeto.

Si lo necesitas varias veces al día, mantenlo cerca. Si lo utilizas ocasionalmente, puede almacenarse en otro lugar.

También es importante que la propia mesa de oficina tenga unas dimensiones adecuadas para el tipo de trabajo desarrollado. Un puesto demasiado pequeño será difícil de mantener organizado por mucho esfuerzo que hagamos.

En Bunno puedes encontrar diferentes soluciones de puestos operativos para oficinas adaptadas a diferentes distribuciones y necesidades profesionales.

2. Distribuye el espacio según las tareas

No toda la actividad de una oficina tiene que producirse alrededor del escritorio. Antes de organizar el mobiliario, piensa en las tareas que se realizan durante una jornada normal.

Puede ser necesario diferenciar entre: puestos de trabajo individual; espacios de reunión; zonas de impresión; almacenamiento y archivo; áreas de descanso; espacios de trabajo colaborativo.

Separar estas funciones ayuda a evitar desplazamientos innecesarios y a mantener los puestos de trabajo despejados. También permite que elementos compartidos, como impresoras, destructoras de documentos o determinados materiales, no ocupen superficie útil en cada escritorio.

3. Aprovecha correctamente las soluciones de almacenamiento

Uno de los principales problemas de organización aparece cuando no existe suficiente espacio de almacenamiento o este se encuentra mal distribuido.

Cajoneras, armarios y archivadores permiten liberar superficie de trabajo, pero deben seleccionarse y situarse teniendo en cuenta su frecuencia de uso. Los documentos y materiales utilizados habitualmente deberían encontrarse cerca del puesto. Aquellos que solo se consultan ocasionalmente pueden trasladarse a zonas de almacenamiento secundarias.

4. Ordena y clasifica la documentación

Aunque buena parte de la documentación empresarial se ha digitalizado, muchas oficinas continúan trabajando con contratos, facturas, expedientes, catálogos u otros documentos físicos. En estos casos es recomendable establecer un único criterio de clasificación.

Puede organizarse por cliente, departamento, proyecto, año o tipo de documento, pero lo importante es que cualquier persona que necesite acceder al archivo pueda entender fácilmente dónde encontrar cada cosa. Los armarios y archivadores permiten además retirar documentación de los puestos operativos y mantener una imagen más ordenada de la oficina.

5. Cuida la organización de cables y dispositivos

Ordenadores, monitores, cargadores, teléfonos y otros dispositivos hacen que un puesto de trabajo pueda acumular rápidamente numerosos cables.

Además de generar una sensación visual de desorden, pueden dificultar la limpieza o acabar ocupando zonas de paso. Por eso, al seleccionar una mesa de oficina conviene valorar también cómo se realizará la electrificación del puesto.

6. Presta atención a la mesa y la silla

Organizar correctamente el espacio también significa elegir un mobiliario adecuado para las personas que van a utilizarlo. La mesa debe ofrecer superficie suficiente para trabajar sin acumular elementos, mientras que la silla debería adaptarse al uso previsto del puesto.

No tiene las mismas necesidades una silla utilizada ocasionalmente en una sala de reuniones que aquella en la que una persona pasa gran parte de su jornada laboral.

Por eso, además del diseño, conviene valorar cuestiones como regulación, respaldo, apoyo, movilidad y dimensiones. Puedes consultar diferentes alternativas de mobiliario de oficina para configurar el puesto teniendo en cuenta tanto el espacio disponible como las necesidades de utilización.

7. Aprovecha la iluminación natural

La ubicación de la mesa también forma parte de la organización. Siempre que la distribución del espacio lo permita, conviene aprovechar la entrada de luz natural evitando posiciones que generen reflejos molestos directamente sobre las pantallas.

Cuando la iluminación natural no sea suficiente, debe complementarse con iluminación artificial adaptada al puesto.

Además, colocar correctamente mesas, archivadores y otros muebles evita bloquear ventanas o reducir innecesariamente la entrada de luz. Por ello, antes de decidir dónde situar cada escritorio es recomendable estudiar ventanas, puertas, zonas de paso y puntos de iluminación.

8. Crea una zona para los equipos compartidos

No todos los elementos de una oficina necesitan encontrarse junto a cada trabajador.

Impresoras, escáneres, destructoras de documentos, material de papelería o determinados equipos pueden agruparse en una zona común.

De esta forma se libera espacio en los puestos individuales y se evita duplicar equipamiento innecesariamente. La ubicación debe ser accesible para las personas que utilizan estos dispositivos, pero intentando que el tránsito generado no interfiera constantemente con quienes necesitan mayor concentración.

En oficinas con diferentes departamentos puede incluso resultar conveniente crear varios pequeños puntos compartidos en lugar de una única zona central.

9. Personaliza el espacio sin sobrecargarlo

Una oficina funcional no tiene por qué resultar impersonal. Plantas, fotografías, pequeños objetos decorativos o determinados elementos gráficos pueden hacer que el espacio resulte más agradable y refleje mejor la identidad de la empresa.

Cuando las superficies de trabajo se llenan de decoración, documentos y objetos personales, resulta más difícil mantener el orden y disponer de superficie libre.

10. Revisa periódicamente si la distribución sigue funcionando

Una organización que funciona hoy puede dejar de hacerlo dentro de unos meses. Los equipos crecen, cambian las formas de trabajar, aparecen nuevos dispositivos o aumenta la necesidad de almacenamiento. Por eso es recomendable revisar periódicamente cómo se utiliza realmente la oficina.

¿Hay mesas que han quedado pequeñas? ¿Se acumulan documentos porque faltan armarios? ¿Existen zonas que nadie utiliza? ¿Los trabajadores tienen que recorrer constantemente la oficina para acceder a equipos compartidos?

Estas señales pueden indicar que no basta con ordenar los objetos: quizá sea necesario replantear parte de la distribución o del mobiliario.

El mobiliario también ayuda a organizar el espacio de trabajo

Muchas veces intentamos solucionar el desorden comprando organizadores, cajas o pequeños accesorios cuando el verdadero problema se encuentra en la propia configuración de la oficina.

Una mesa insuficiente, la ausencia de cajoneras, un archivo mal dimensionado o una distribución poco práctica harán difícil mantener el orden a largo plazo.

Por eso, organizar el espacio de trabajo empieza por analizar qué necesita cada persona para desarrollar su actividad y seleccionar el mobiliario en consecuencia.

Mesas operativas, cajoneras, armarios, archivadores y sillas deben trabajar como un conjunto.

En Bunno Estudio puedes encontrar mobiliario de oficina para configurar puestos individuales, zonas operativas, despachos, salas de reuniones y otros espacios profesionales. ¡Visítanos!

Preguntas frecuentes sobre cómo organizar el espacio de trabajo

¿Cómo organizar el espacio de trabajo en una oficina pequeña?

En una oficina pequeña es especialmente importante evitar muebles innecesariamente grandes y aprovechar cada zona según su función. Conviene empezar identificando qué elementos se utilizan diariamente y cuáles pueden trasladarse a armarios o zonas de archivo. Las mesas deben proporcionar superficie suficiente sin impedir la circulación y el almacenamiento puede distribuirse aprovechando zonas que no interfieran con los puestos. También resulta recomendable agrupar impresoras y otros dispositivos compartidos. Antes de incorporar más muebles, es preferible analizar la distribución existente, ya que una disposición diferente de los puestos puede permitir aprovechar considerablemente mejor los metros disponibles.

¿Qué elementos son necesarios para mantener ordenado un escritorio?

El equipamiento dependerá del trabajo realizado, pero un escritorio debería disponer principalmente de los elementos utilizados durante la jornada: ordenador, pantalla, teléfono y material básico. Para evitar acumulaciones es útil contar con una cajonera o sistema de almacenamiento cercano donde guardar documentación y objetos de uso frecuente. El cableado debería mantenerse agrupado mediante pasacables o bandejas y los documentos que no estén siendo utilizados pueden trasladarse a archivadores. Más que añadir numerosos accesorios organizadores, lo importante es disponer de suficiente superficie de trabajo y establecer una ubicación fija para cada elemento que realmente necesitemos.

¿Cómo influye el mobiliario al organizar el espacio de trabajo?

El mobiliario determina gran parte de la capacidad de organización de una oficina. Una mesa demasiado pequeña puede provocar acumulaciones constantes, mientras que la falta de cajoneras o armarios obliga a utilizar la superficie de trabajo como almacenamiento. También importa la distribución: colocar correctamente puestos operativos, zonas de archivo y equipos compartidos puede reducir desplazamientos y liberar espacio. Por ello, antes de comprar muebles de oficina conviene valorar el número de usuarios, las tareas que realizan, los elementos que necesitan almacenar y las dimensiones disponibles. Una planificación adecuada permite crear un entorno más ordenado, funcional y adaptable a las necesidades del equipo.

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